En el peor de los casos, el pasado reciente de Argentina es el futuro de Grecia.
El colapso del peso, la mayor cesación de pagos (o default) de la historia y los posteriores disturbios sociales y políticos que sacudieron a Argentina en 2001-2 son vistos por muchos economistas como una terrible advertencia para los políticos en Atenas, la capital griega, y Bruselas, sede de las principales instituciones de la Unión Europea.
Incluso a primera vista, los problemas de Grecia tienen mucho en común con los de Argentina hace casi una década.
En el nivel del instinto -que es, después de todo, como en general funcionan los mercados- la crisis griega da la misma sensación de accidente ferroviario en cámara lenta que caracterizó el deslizamiento de Argentina hacia el caos.



