De lunes a viernes, a partir de las 7:15 AM, mientras desayuno y me visto para ir al yugo, me gusta repasar los distintos informativos televisivos.
Apestan. Lo mismo cabe decir de los diarios, los cuales recorro desde mi PC.
Ya escribí en
varias ocasiones sobre la forma en que tratan de manipular (incluso crear) nuestra realidad. Faltando 12 días para las
elecciones legislativas y con una incipiente gripe porcina, amén de despidos laborales y otras linduras, ¿Es necesario que me bombardeen con los últimos momentos del
DT de Boca o con las aspiraciones del señor
Zulma Lobato de convertirse en una "chica Almodovar"?
Se quema un rancherio villero ¿A ningún periodista se le ocurre preguntarle a los funcionarios responsables por la
crisis habitacional? No, ni locos, a lo sumo le prestamos el micrófono a una muchinga pidiendo cosas para reemplazar las miserables 'posesiones' que perdió, así las señoras bien pueden decir
"viste viejo esa pobre gente, y vos te quejás" y tal vez donar un pullover apolillado y descansar sus conciencias.
Y no nombremos la forma espuria en la cual "masajean" las noticias (
ya el hecho de dar a conocer una noticia u otra es un masajeo), incluso se llega a leer un titular en franca contradicción con el cuerpo de la nota. El diario La Nación se especializa en esta práctica.
Nos muestran la realidad como si fuese una gran tragicomedia.
Los ¿periodistas? ¿presentadores? pasan sin pestañear de un mortal accidente de tránsito al último emprendimiento comercial de Araceli González. ¿Obreros reprimidos al ser desalojados de su fuente de trabajo? Apenas alguna imagen y nada de entrevistarlos, seguro piensan feo. Mejor pasamos un video de
Obama espantando una mosca, es tan simpático el negrito.
Hablando de luminarias photoshopeadas y periodistas ¿Por qué ninguno le pregunta a la diva que reclamaba la pena de muerte sobre su participación en el caso
Grassi o sobre la guita que lleva invertida en Miami? No lo hacen, porque tienen miedo de quedar 'banneados' y nunca más recibir una nota.
¡Y nada de especular con que Argentina quede afuera del
Mundial 2010! ¡Don Grondona algo va a inventar!
¡Queremos ir a Sudáfrica!, gritan los posibles enviados.
¡Tenemos que facturar la pauta publicitaria!, se arrancan los pelos los publicistas y canales.
Y así estamos.